Archivos por Etiqueta: zen

Libros a la venta.


Estoy poniendo a la venta libros, que tengo para distribución.  Dejo a su disposición el catálogo Gato hilarante 2012.

En especial quiero recomendar “Libro de los Sutras: las enseñanzas del maestro Ello Takata” compilado y editado por Francisco Cinencio uno de sus discípulos que conserva el legado del Roshi Ello Takata, maestro de de miles de mexicanos. Es un libro ameno y claro que da un testimonio de este gran maestro Zen, quien influyó notablamente en la difusión del budismo en México. Pronto sus cenizas estarán en México y serán depositadas en una estupa en los terrenos de Calmecac Integral A.C. en Amecameca, parte del legado del maestro, a quién tuve el gran honor de conocer y que determinó el curso posterior de mi vida.

Para mayores informes sobre la adquicisión de estos libros dejen un mensaje en este tema o manden un correo a jblasquez51@gmail.com

Anuncios

¿qué es la actitud zen?


Hace unos días en broma alguien puso un cartel, en el que se mostraba a uan imagen de una persona “meditando” y levitando, en el mismo aparecían citas que más o menos se referían a un estado apacible y de amor entre la gente.

Desde luego que la práctica del zazen, disciplina básica del Zen,  poco tiene que ver  con encontrar un estado apacible, en el principio es duro y después también. Al empezar a practicar el dolor de las articulaciones y de los músculos es intenso, después de una sesión de dos horas uno sale adolorido, pero poco a a poco se va experimentando un estado más relajado, esto tarda dependiendo de la sinceridad y dedicación con que se emprenda la tarea. De acuerdo a las enseñanas de mi Maestro Ello Takata debemos sólo sentarnos sin ningún propósito, no debe buscarse logro alguno. Obviamente para un principiante y asiduo lector sobre Zen esto parece raro, ya que según muchos libros se busca “la iluminación” a través del koan y el satori.

Bueno, el Maestro era parco, rudo y directo como Roshi de la escuela Rinzai, y al hacerle preguntas del tipo ¿que es la iluminación? uno podía esperar una respuesta áspera o sólo un gesto, así que era mejor sólo escucharlo y sólo responder a sus preguntas que no eran frecuentes. Así el  zen-do en el que inicié mi práctica en 1981 en el Zen A.C. poco tiene que ver con estados mentales apacibles y el “peace and love”. Es una disciplina “simple, pero difícil”,  dura y que dura toda la vida: es el camino del Zen.

Entonces si no sirve para todo lo que dicen los libros ¿¡para qué hacerlo? me han preguntando algunas veces, puedo decir que es una manera de entrenar la mente para estar en un estado de alerta: concentrado, respirando en forma natural, en un estado ni tenso, ni relajado, como si fuéramos un gato esperando. Nos volcamos hacia nuestro interior y tratamos de responder a la pregunta: ¿quién soy?. Desde luego que nuestra actitud y modales cambian y poco a poco se aprende a vivir cada instante: es el momento de nuestra segunda inocencia, más allá de racionalizaciones, palabras  y esquemas que nos atan.

Actitud Zen


Hay mucha literatura sobre budismo Zen y se hacen afirmaciones que no tienen nada  que ver con lo que podríamos llamar  “actitud zen”. Esto no se aprende en libros ni asistiendo a talleres, es una práctica de dura toda la vida y que pocos están dispuestos a realizar. Al zen se le confunde como “una práctica de meditación en silencio”. Lo cual no es exacto ya que en la práctica (zazen) no hay un objeto sobre el cual meditar o reflexionar, la práctica consiste simplemente en sentarse y respirar en forma natural. He escrito varias notas sobre Budismo zen, ustedes pueden consultarlas  para conocer algo sobre esta disciplina que he practicado durante muchos años.


Por lo pronto les dejo algo divertido sobre la idea de la “mente zen”.  Me compartieron esta imagen  en facebook y nos dimos vuelo con los comentarios sobre “filosofía zen”:

Sienten-Zen, aguanten-Zen, jodan-zen… simple pero difícil jejejé…

safen-zen… 🙂

saquen-zen o sienten-zen..

ya esten-zen

zen o no zen

zen est, ergo sum..

pa-zen pa que soe los zen-en.

pa-zon zen

palabras ahorren-zen… solo sienten-zen, si no larguen-zen…

Eviten-zen la molestia de que los zen-golotién…

he aprendido mucho de esta filósofía y sus aplicaciones cotidianas el día de hoy…

Y todavía no sabes sde sus aplicaciones al arte..

imaginen-zen…

zen tu mismo…

Mi Camino al Zen (II)


Así en Enero de 1981 inicio en el Zen-do de Revolución. Una tarde saliendo de una de mis primeras sesiones con las articulaciones adoloridas, oí que alguien reía a mi lado, lo miré, era el maestro, vistiendno sencillamente como cualquier persona, y me dijo riendo “simple, pero difícil”. Me quedé parado  con los “ojos de plato” y él se fue riendo, fue mi primer encuentro con él, después de haberlo visto hacía siete años, con su aspecto e indumentaria solemne.

Muchas ideas se me vinieron a la cabeza, estaba desconcertado por la experiencia, en eso momento no sabía como interpretarla. Más o menos a la semana empecé a asistir a las sesioens de la mañana de 4:30 a 6:30 y en la tarde de de 18:00 a 20:00 casi diario. En una sesión se anunció que habría un “sesshin” el fin de semana (a fines de Enero), asistí con mis cobijas para pasar las noches del Viernes y Sábado. Nuevamente aquello estaba solo, llegué y me senté, ya para entonces ya había adquirido cierta práctica, pero me costaba trabajo. Así fueron pasando las horas, nadie acudió, oí como la gente salía  y cerraban el área de arriba (dedicada a la acupuntura) y comprendí entonces después de casi tres horas de estar sentado que estaba encerrado. Me preocupé, agarré mis tiliches y subí a esperar, al fin escuché como alguien abría la puerta, yo estaba parado enfrente de ella y llego el tipo alto de aspecto germánico, pegó un respingo, dejo un montón de libros que venía cargando y me preguntó con voz grave:

¿QUE HACE USTED AQUÍ?, le conteste molesto “esperando a que empezara el shessin…. me dijo sorprendido no lo sabía… ahí me di cuenta que los monjesitos me había dejado plantado. Salí y me fui enfurecido, y con dificultad para encontrar transporte, ya eran casi las once de la noche. Llegué a mi casa, mi esposa me preguntó sorprendida ¿porqué te regresaste?… le dije gritando estos JIJOS me dejaron plantado… ella sonrió, me acarició, me dió un beso y me preparó la cena. Bueno, esa fue mi  primer experiencia en un “sesshin” que no sucedió como esperaba, después hubo disculpas y pretextos por parte del encargado del zen-do y pensé “seguro esta es la versión del Zen a la mexicana”.

Texto completo——-> Mi camino al Zen II

Práctica de la respiración profunda (II)


En el antiguo Japón los monjes Zen entrenaban a los samurais usando la práctica de respiaración profunda (zazen), esto no sólo influyó en las artes marciales, sino que penetró diferentes formas de la cultura japonesa, tales como la pintura, poesía, caligrafía, matemáticas y la ceremonia del te.

Esta técnica ayuda a focalizar la atención y mantenerse relajado y en estado de alerta. No se trata de pensar en algo, esencialmente nos concentamos en la respiración y dejamos que las ideas fluyan sin tratar de pensar en algo específico. En la naturaleza esto lo podemos observar en algunas especies en particular los felinos.  Entre otras cosas nos permite desarrollar nuestra percepción de nuestro entorno y  permite estar atentos y relajados, algo importante en la vida moderna. Además  desarolla nuestra intuición, el llamado sexto sentido.

Se sabe por experimentos desarrollados por neurofisiólogos que cuando se tiene un entrenamiento adecuado y se práctica cotidiamente se logra mantener un estado de concentracción profunda existen cambios en la actividad cerebral observada en un electroencefalograma (EGG). Por ejemplo en un practicante experimentado  se observan cambios importantes después de estar sentado 40 minutos, ya que se aumenta la densidad del espectro de potencia de las señales en todas las frecuencias, apareciendo incluso ondas alfa y theta, en estas últimas se ha encntrado son las generadores del pensamiento creativo que se da en diferentes campos del conocimiento.

Algo importante que esto se logra de manera natural, sin ningún tipo de sustancia que se ingiera o inyecte  (ya sea natural o artificial) o estímulo electromagnético o visual que  induzca a la  hipnosis o autosugestión que conduzcan a un   a un estado alterado de la actividad cerebral o bioquímica. Para lograr estoo se requieren años de entrenamiento supervisado bajo una persona autorizada para hacerlo.