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El secreto del Zen


“El secreto del Zen consiste en sentarse, simplemente, sin objeto ni espíritu de provecho, en una postura de gran concentración. Esta manera desinteresada de sentarse se llama zazen.

Za significa sentarse, y Zen meditación, concentración. La enseñanza de la postura, que es la transmisión de la esencia del Zen, tiene lugar en un dojo (lugar en el que se practica la Vía) y es efectuada por un Maestro iniciado tradicionalmente en la línea de los patriarcas y de Buda. La práctica de zazen es muy eficaz para la salud del cuerpo y del espíritu, a los que conduce a su condición normal. El Zen no puede ser encerrado en un concepto ni comprendido por el pensamiento. Requiere ser practicado. Es, esencialmente, una experiencia.

La expresión filosófica del budismo Zen no es un sistema de  pensamiento estrecho y rígido, sino una transmisión de conceptos forjados por una experiencia milenaria y a la vez siempre nueva, la del Despertar. Algunas fórmulas de fuerza, algunas palabras-clave polarizan y ordenan el campo de la experiencia vivida. Las palabras responden, comunican, sin alterar su continuidad, la inatrapable fluidez de la realidad, ayudando a ceñirla. Las palabras iluminan la existencia cotidiana captada en su raíz….”

(Ver T. Deshimaru. La Práctica del Zen. Editorial Kairós; Barcelona, 1979.)

“El Maestro no dispensa su enseñanza solamente a través de conferencias. Regularmente procede a un intercambio de preguntas y respuestas con sus discípulos. El ambiente de un mondo (mon: pregunta; do: respuesta) es a la vez jovial y profundo, libre y grave. La respuesta del Maestro a la persona que pregunta va siempre más allá de la razón de la pregunta misma y a veces toma una forma enigmática y desconcertante a simple vista…”

Tomado de  Preguntas a un maestro Zen. Taisen Deshimaru. Ed Kairós 1981. Lo iré comentando en diferentes notas.

Este libro me lo regalaron en la nochebuena del año pasado y me parece que refleja mucho de lo que el Zen, sin embargo, como lo dice el texto, lo escrito no es del todo comprensible si  no ha habido una práctica sincera, el zazen requiere de una una gran fuerza de voluntad, no es cuestión de un taller, retiro  o curso después del cual “uno se siente muy bien”, requiere de un esfuerzo  por un tiempo prolongado.

La micropoética del Haiku


De los géneros minimalistas de la poesía, el haiku es mi favorito. Es una estructura de “micropoética” basada en 17  moras, partículas fonéticas indivisibles, arregladas en  tres partes de  5, 7, 5 moras. Este génto floreció en el Japón, uno de ellos fue Matsuo Basho,  (en japonés 松尾芭蕉) nacido como Matsuo Kinsaku (Ueno, 1644-  Osaka28 de Noviembre de 1694), en la época feudal qu tuvo un gran influencia del budismo Zen.  Junto con otros grandes poetas consolidó el haiku con un estilo sencillo y con un componente espiritual. Bashō empezó a practicar el arte de la poesía a una edad temprana, y más adelante llegó a integrarse en el escenario intelectual de Edo (actualmente Tokio), para llegar a convertirse rápidamente en una celebridad en todo Japón. A pesar de ser maestro de poetas, en determinados momentos renunció a la vida social de los círculos literarios y prefirió recorrer todo el país a pie, viajando incluso por la parte norte de la isla, un territorio muy poco poblado, para poder encontrar fuentes de inspiración para sus escritos. Bashō no rompe con la tradición sino que la continúa de una manera inesperada, o como él mismo comenta: “No sigo el camino de los antiguos, busco lo que ellos buscaron”. Bashō aspira a expresar con nuevos medios el mismo sentimiento concentrado de la gran poesía clásica.  Sus poemas están influidos por una experiencia de primera mano del mundo que le rodea y, a menudo, consigue expresar sus vivencias con una gran simplicidad. Del haiku Basho había dicho que es “sencillamente lo que sucede en un lugar y en un momento dado”. Nota basada en material tomado de la wikipedia.

Algunos de sus haikus famosos son los siguientes:

uma wo sae / nagamuru yuki no / Ashita kana(1684)…

Hasta un caballo / Mis ojos se detienen en ello / Nieve por la mañana.

Toshi kurenu / kasa kite waraji / hakinagara(1685)

Un año ha pasado / Una sombra de viajero en mi cabeza / Sandalias de paja a mis pies.

furu ike ya / Kawazu tobikomu / mizu no oto(1686)

Un viejo estanque / Una rana se salta: / el sonido del agua

araumi ya / Sado ni yokotau / Amanogawa(1689)

Mar agitado / extiende hasta Sado / La Vía Láctea

Yoku mireba/Nazuna hana/Nakine kana

Cuando miro cuidadosamente, veo la nazuna floreciendo en el borde del camino…

Prajñāpāramitā Sūtra


De los prajnaparamita, el más antiguo que se conoce es el Aṣṭasāhasrikā Prajñāpāramitā Sūtra oPerfección de la sabiduría en 8.000 líneas, que fue escrito probablemente hacia el año 100 AC es uno de los más antiguos sutras mahayana. En los dos siglos posteriores se fueron compilando gradualmente más material. Además del sutra en sí, hay un sumario en verso, el Ratnaguṇasaṁcaya Gāthā, que se cree quizá algo anterior ya que no está escrito en snascrito literario estándar.

Bodhisattva Avalokitesvara

Entre los años 100 y 400 AC, este texto se fue expandiendo apareciendonuevas versiones mayores, con 10.000, 18.000 , 25.000 y 100.000 líneas, llamadas colectivamente la Gran Perfección de la Sabiduría. Éstos pueden diferir con mucho en la extensión dependiendo si se utilizan abreviaturas o no en sus listas, pero el resto del texto no varía entre las diferentes versiones. Ya que éstas últimas eran difíciles de manejar, más tarde se realizaron resúmenes y versiones más cortas, entre los años 300 y 600 EC. Las versiones más cortas incluyen el Sutra del corazón  (Prajñāpāramitā Hṛdaya Sūtra ) y el Sutra del diamante  (Prajñāpāramitā Vajracchedikā Sūtra). Estos dos son muy populares y han tenido una influencia enorme en el desarrollo del budismo Mahayan. Las versiones tántricas de la literatura prajnaparamita se escribieron a partir del VI.

La versión en el budismo Zen, el sutra del corazón en   su versión del japonés es sólo de 252 caracteres  a continuación se proporciona un texto con su versión fonética ———–> MAKA HANNYA HARAMITTA SHINGYŌ

Lectura recomendada: El libro de los sutras, Las enseñanzas del Roshi Ello Takata. Compilación y edición Francisco Cinencio. Par mayores informas sobre su adquisión pueden contactarme en:

jblasquez51@gmail.com

o en

zendoaguilablanca.wordpress.com/ con Francisco Cinencio

Zen y pensamiento occidental


El Zen es incomprensible para la manera de pensar habitual en occidente. Se busca una aproximación con lecturas y racionalizando conceptos. Esto no es posible. Se piensa en el Zen como un sistema filosófico doctrinario, no lo es. También se le confunde como una forma de meditación, y no es cierto, ya que en la meditación propiamente dicha se trata de enfocar la atención en un objeto y obtener un logro espiritual o intelectual. En el Zen no se fija la atención sobre ningún objeto o pensamiento. El Zen rechaza la pasividad y el abandono, sólo nos mantiene en estado de alerta continuo.  También se dice que el Zen es una religión, si bien es cierto al Zen se considera una forma de budismo, pero en el Zen no hay un dogma como tal. En efecto se cantan algunos sutras, pero esto tiene como propósito central compartir la experiencia en grupo, el Zen no se hace en forma aislada.

Desde mi punto de vista el Zen es una disciplina que nos ayuda a entrenar nuestra mente para ir más allá de los conceptos y de las palabras. Pero de ninguna manera puede considerarse que el Zen está reñido con la racionalidad, tampoco es una disciplina de corte místico en la que se busque algún logro espiritual, en el Zen no existe logro alguno. Así podemos ver al Zen como una vía media entre la racionalidad y espiritualidad, que separadas son incompletas para conocer nuestra esencia. Para el Zen la naturaleza humana original es buena y existe dentro de nosotros, aunque a lo largo de nuestro aprendizaje vayamos incorporando conceptos e ideas sobre el bien y el mal. Como dijo el escritor occidental  E. Young: nacemos originales, morimos copias.

El Zen puede ser el camino para volver a integrarnos a nuestra naturaleza original: la del ser humano no nacido. El Zen es práctica que no implica una creencia en algo externo a nosotros en forma de un monoteísmo o panteísmo. El Zen se constituye como una disciplina libre de creencias religiosas, en el sentido convencional, es neutral en este aspecto. Al practicar no se requiere renunciar necesariamente a nuestras creencias. El Zen se orienta al sentido más profundo de nuestra religiosidad: tocar nuestra esencia.

Mi camino al Zen (I)


Desde muy joven me interesé en la filosofía y psicología eso me llevó a conocer un libro “Budismo Zen y Psicoanálisis (Fromm y Suzuki), durante varios años leí mucho acerca de la psiocología analítica de  Jung y me llené de lecturas sobre budismo Zen tratando de entender de que se trataba, en ambas vertientes, ví que se hablaba de un tipo de inconsciente diferente del psicoanálisis de Freud (basado principalmente en el instinto animal del hombre). Un libro luminoso par mí fue “El Hombre y sus Símbolos” de Carl Gustav Jung, en el por fin entendí todo lo relacionado con el lenguaje sin palabras del inconsciente, basado en imágenes que emergen de nuestro interior y que después se tratan de interpretar con palabras, siendo esta la base de la psicología analítica de Jung.

Por otra parte desde niño mi padre me enseñó que “había que tener disciplina” y una de las bases de su enseñanza era el deporte rudo: carrera, series de abdominales, largartijas, sesiones de boxeo casero, lo cual no me hacia muy feliz al ser de naturaleza más bien pacífica, pero por la infancia que viví no tuve de otra que aprender a defenderme con los puños si era necesario, en esa época una de las bases del “entrenamiento” paterno era correr en la calle alrededor de la “manzana” desafiando a los perros. Ya en la adolescencia hice mi servicio militar en el regimiento de fusileros paracaidistas, un entrenamiento básico duro, pero no salté por una prohibición que se dio después del movimiento de 1968.   Ahí enfrenté por primera vez mi acrofobia, durante las largas sesiones de carrera teníamos que pasar por encima de un tubo, que atravesaba una hondonada, con el punto más alto era de más o menos seis metros, y el largo del tramo era aproximadamente de 30 metros, ahí se nos probaba a ver si serviamos para saltar y el temple para hacerlo; para mí fue una prueba casi imposible, que finalmente pude superar, recibiendo  varias veces el castigo de pasar por en medio de dos filas de compañeros, quienes nos aporreaban generosa y alegremente. Casi al mismo tipo practicaba natación, primero en un club deportivo de paga y después entré al “equipo” de natación de la “Unidad Morelos” en realidad no pase del grupo previo ya que no daba los tiempos para avanzar a los grupos más avanzados, pero el entrenamiento era duro de dos horas de duración. Por esa época mi padre llevó un libro “Yoga para todos” en el cual aprendí ciertas posturas básicas y el uso de la respiración completa (o profunda) basada en el uso del diafragma.

Texto completo ———-> Mi camino al Zen I