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¿qué es la actitud zen?


Hace unos días en broma alguien puso un cartel, en el que se mostraba a uan imagen de una persona “meditando” y levitando, en el mismo aparecían citas que más o menos se referían a un estado apacible y de amor entre la gente.

Desde luego que la práctica del zazen, disciplina básica del Zen,  poco tiene que ver  con encontrar un estado apacible, en el principio es duro y después también. Al empezar a practicar el dolor de las articulaciones y de los músculos es intenso, después de una sesión de dos horas uno sale adolorido, pero poco a a poco se va experimentando un estado más relajado, esto tarda dependiendo de la sinceridad y dedicación con que se emprenda la tarea. De acuerdo a las enseñanas de mi Maestro Ello Takata debemos sólo sentarnos sin ningún propósito, no debe buscarse logro alguno. Obviamente para un principiante y asiduo lector sobre Zen esto parece raro, ya que según muchos libros se busca “la iluminación” a través del koan y el satori.

Bueno, el Maestro era parco, rudo y directo como Roshi de la escuela Rinzai, y al hacerle preguntas del tipo ¿que es la iluminación? uno podía esperar una respuesta áspera o sólo un gesto, así que era mejor sólo escucharlo y sólo responder a sus preguntas que no eran frecuentes. Así el  zen-do en el que inicié mi práctica en 1981 en el Zen A.C. poco tiene que ver con estados mentales apacibles y el “peace and love”. Es una disciplina “simple, pero difícil”,  dura y que dura toda la vida: es el camino del Zen.

Entonces si no sirve para todo lo que dicen los libros ¿¡para qué hacerlo? me han preguntando algunas veces, puedo decir que es una manera de entrenar la mente para estar en un estado de alerta: concentrado, respirando en forma natural, en un estado ni tenso, ni relajado, como si fuéramos un gato esperando. Nos volcamos hacia nuestro interior y tratamos de responder a la pregunta: ¿quién soy?. Desde luego que nuestra actitud y modales cambian y poco a poco se aprende a vivir cada instante: es el momento de nuestra segunda inocencia, más allá de racionalizaciones, palabras  y esquemas que nos atan.

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Mi Camino al Zen (II)


Así en Enero de 1981 inicio en el Zen-do de Revolución. Una tarde saliendo de una de mis primeras sesiones con las articulaciones adoloridas, oí que alguien reía a mi lado, lo miré, era el maestro, vistiendno sencillamente como cualquier persona, y me dijo riendo “simple, pero difícil”. Me quedé parado  con los “ojos de plato” y él se fue riendo, fue mi primer encuentro con él, después de haberlo visto hacía siete años, con su aspecto e indumentaria solemne.

Muchas ideas se me vinieron a la cabeza, estaba desconcertado por la experiencia, en eso momento no sabía como interpretarla. Más o menos a la semana empecé a asistir a las sesioens de la mañana de 4:30 a 6:30 y en la tarde de de 18:00 a 20:00 casi diario. En una sesión se anunció que habría un “sesshin” el fin de semana (a fines de Enero), asistí con mis cobijas para pasar las noches del Viernes y Sábado. Nuevamente aquello estaba solo, llegué y me senté, ya para entonces ya había adquirido cierta práctica, pero me costaba trabajo. Así fueron pasando las horas, nadie acudió, oí como la gente salía  y cerraban el área de arriba (dedicada a la acupuntura) y comprendí entonces después de casi tres horas de estar sentado que estaba encerrado. Me preocupé, agarré mis tiliches y subí a esperar, al fin escuché como alguien abría la puerta, yo estaba parado enfrente de ella y llego el tipo alto de aspecto germánico, pegó un respingo, dejo un montón de libros que venía cargando y me preguntó con voz grave:

¿QUE HACE USTED AQUÍ?, le conteste molesto “esperando a que empezara el shessin…. me dijo sorprendido no lo sabía… ahí me di cuenta que los monjesitos me había dejado plantado. Salí y me fui enfurecido, y con dificultad para encontrar transporte, ya eran casi las once de la noche. Llegué a mi casa, mi esposa me preguntó sorprendida ¿porqué te regresaste?… le dije gritando estos JIJOS me dejaron plantado… ella sonrió, me acarició, me dió un beso y me preparó la cena. Bueno, esa fue mi  primer experiencia en un “sesshin” que no sucedió como esperaba, después hubo disculpas y pretextos por parte del encargado del zen-do y pensé “seguro esta es la versión del Zen a la mexicana”.

Texto completo——-> Mi camino al Zen II

Mi camino al Zen (I)


Desde muy joven me interesé en la filosofía y psicología eso me llevó a conocer un libro “Budismo Zen y Psicoanálisis (Fromm y Suzuki), durante varios años leí mucho acerca de la psiocología analítica de  Jung y me llené de lecturas sobre budismo Zen tratando de entender de que se trataba, en ambas vertientes, ví que se hablaba de un tipo de inconsciente diferente del psicoanálisis de Freud (basado principalmente en el instinto animal del hombre). Un libro luminoso par mí fue “El Hombre y sus Símbolos” de Carl Gustav Jung, en el por fin entendí todo lo relacionado con el lenguaje sin palabras del inconsciente, basado en imágenes que emergen de nuestro interior y que después se tratan de interpretar con palabras, siendo esta la base de la psicología analítica de Jung.

Por otra parte desde niño mi padre me enseñó que “había que tener disciplina” y una de las bases de su enseñanza era el deporte rudo: carrera, series de abdominales, largartijas, sesiones de boxeo casero, lo cual no me hacia muy feliz al ser de naturaleza más bien pacífica, pero por la infancia que viví no tuve de otra que aprender a defenderme con los puños si era necesario, en esa época una de las bases del “entrenamiento” paterno era correr en la calle alrededor de la “manzana” desafiando a los perros. Ya en la adolescencia hice mi servicio militar en el regimiento de fusileros paracaidistas, un entrenamiento básico duro, pero no salté por una prohibición que se dio después del movimiento de 1968.   Ahí enfrenté por primera vez mi acrofobia, durante las largas sesiones de carrera teníamos que pasar por encima de un tubo, que atravesaba una hondonada, con el punto más alto era de más o menos seis metros, y el largo del tramo era aproximadamente de 30 metros, ahí se nos probaba a ver si serviamos para saltar y el temple para hacerlo; para mí fue una prueba casi imposible, que finalmente pude superar, recibiendo  varias veces el castigo de pasar por en medio de dos filas de compañeros, quienes nos aporreaban generosa y alegremente. Casi al mismo tipo practicaba natación, primero en un club deportivo de paga y después entré al “equipo” de natación de la “Unidad Morelos” en realidad no pase del grupo previo ya que no daba los tiempos para avanzar a los grupos más avanzados, pero el entrenamiento era duro de dos horas de duración. Por esa época mi padre llevó un libro “Yoga para todos” en el cual aprendí ciertas posturas básicas y el uso de la respiración completa (o profunda) basada en el uso del diafragma.

Texto completo ———-> Mi camino al Zen I

Nota 175


Ayer 18 de Enero se realizó una gran protesta en la red, encabezada por wikipedia y que fue respaldada en más de 60,000 sitios en E.U.A. Llovieron miles, tal vez millones, de tuits protestando contra la ley S.O.PA.  Recuerden que el día 23 se realizará el “apagón en internet” afectando principalmente a los sitios, redes y portales en inglés. Twitter se mantendrá operando así que que ese día estará “movido el tuiteo”.

El día de hoy se cumplen 4 meses de que inicié este blog y en esta nota quiero agradecer a mis amigos y lectores sus visitas que ya sumas más de 2,120. Esto me estimula a seguir en la red… duro y con la tecla dando. Síganme en twitter @profetiraondas y en facebook  https://www.facebook.com/jblasquez51

Desde mi retiro en las Lomas del Toro reciban un abrazo afectuoso.

Una plática emotiva


Querido Jorge, DIOS me pregunta que deseo… con una sonrisa le contesté: pediría que cada gota de lluvia se convierta en una bendicion para ti, que cada segundo te traiga muchas razones para seas feliz, que cada dia aprendas a nacer como lo hace el sol, que sepas que los problemas nos acercan a DIOS, y que tus sombras algun dia se convertiran en luz de medio dia y tambien le pido que proteja tu dormir, tu despertar y que sus angeles esten siempre cerca de ti y tu familia. Feliz 2012 y gracias por enriquecer mi vida con tu sapiencia 🙂

Berthiux linda, son comentarios muy hermosos y es lo primero que leo al empezar el día de hoy… lo cuál ya me da aliento… sabes algo, muchos me ven como un “bicho raro” una especie de ermitaño o como un erizo… y en cierta forma lo he sido en diferentes épocas de mi vida, pero gente como tú con quienes he compartido experiencias me hacen sentir que ven mi manera de ser y me aceptan por lo que soy aquí y ahora, no por lo que he sido o seré… reconocer el encanto del erizo no es fácil, es feo as espinas dan miedo… pero en todo lo que tiene vida hay belleza, ojalá mucha gente lo entendiera, de esta manera nos reconoceríamos en los otros y tal vez, sólo tal vez, podríamos construir un mundo mejor. Para este año te deseo lo mejor para tí y los tuyos, que tu espíritu emprendedor te conduzca a lograr todo lo que te propongas, pero no te crees falsas expectativas, nada más vive cada instante, como si fuera el último o el primero de tu vida.

Querido Erizo: nada hay que me guste tanto como este tipo de seres vivos, hermosos, con una pequeña cubierta para no dejar a la intemperie un corazón desnudo y transparente, las plantas son seres bellos también, a mi, me quedan los cactus, que con su rara belleza, permaneces de pie, ante todas las inclemencias del clima, todas esas agresiones que no penetran su piel pero que si rasca un poco, encuentras una vida grandiosa y dejan asomar una florecilla de vez en cuando, yo no te conoci antes, pero seguramente tuviste una vida bella y plena porque conozco a quienes están a tu alrededor y además hoy por hoy eres justamente el resultado perfecto de tu pasado. Amigo, es un honor llamarte asi, un abrazo.

Gracias!!!, me conmovió tu mensaje Berthiux!!

Delfín-gato


Anoche dormí poco, me desperté después de haber dormido alrededor de dos horas, sintiendo mucho frío en los píes, me puse otro par de calcetines, me volví a acostar y la cabo   de una hora me da un dolor en el músculo al lado de la espinilla, precursor de una contratactura, me levanto y me mantengo parado para controlar esto, así estoy hasta que diminuye, me siento y me doy un masaje. Me vuelvo acostar y no puedo conciliar el sueño y empiezo a dormitar a la manera de un gato-delfín, volteando de un lado a otro relajado sin ansiedad respirando en forma natural.

Empieza el flujo de ideas y así estoy durante casi dos horas y decido levantarme, enciendo mi laptop y reviso los comentarios de los foros. Después de contestar algunos de los más interesantes, reviso el correo y me encuentro dos notas escritas en Diciembre, las subo al blog, hago mi último comentario en un foro y a las cinco bajo al estudio a sentarme. A los veinte minutos me estoy cayendo de sueño y me voy a la cama finalmente me duermo y me despierta a desayunar mi esposa. Tenemos una larga conversación de sobremesa y le platico:

Dormí a manera de un delfín-gato  con un ojo semiabierto y el otro cerrado. Ambas especies están en constante estado de alerta, en especial el delfín no se duerme totalmente, sube a la superficie y se pone de lado. El lado hacia arriba se “duerme” y cierra el ojo, con el lado hacia abajo está alerta para no ser sorprendido por algún depredador, si el delfín durmiera totalmente como nosotros se hundiría sin poder respirar y moriría: Los gatos como sabemos se relajan y descansan, pero están alerta. Así dormí durante varias horas como delfín-gato.

Los profes somos prole


La vocación y pasión por educar de muchos profes de ayer y del presente está caracterizada por llevar una vida modesta, la llamada “dorada medianía” que ha sido el modo de vida de grandes pensadores a lo largo de la historia de Hispanoamérica. No hablo de los sindicatos de “maestros”, sino de aquellos que en forma bondadosa entregan el conocimiento adquirido a lo largo de sus vidas. El profe no sólo se informa sino que construye conocimiento para trasmitirlo, son horas de trabajo únicamente para tener la satisfacción de trasmitir ideas del pensamiento humano

El profe no es chambista que tiene dos o más plazas para tener un “status” o el académico preocupado por obtener títulos y puntos para hacerse merecedor de los estímulos para la docencia (tortibonos). El profe solo en su lugar de trabajo constante: estudia, investiga y crea esquemas que permitan la adquisición de conocimiento y proporcionen al estudiante experiencias de aprendizaje en el aula, los corredores y en la calle. El  profe conversa, le gustan las charlas interminables con un buen  café de por medio y cuestiona ante la menor provocación,

El profe es ese bicho raro, de vestimenta extraña, en algunos casos una especie de erizo incomprendido que únicamente ofrece su modesta belleza, Son los pobresores, incluso los parias de la academia, los que hacen el “trabajo sucio” de las horas frente al pizarrón y que día con día forman nuevas generaciones.

El día de hoy quiero hacer este homenaje a los profes que me formaron y me hicieron un ser humano mejor.

Navidades luminosas


Mi familia paterna no fue muy dada a conservar estas costumbres, pero mi mami siempre puso un nacimiento. Después siendo adulto esto se perdió y cada navidad tenía la añoranza de tener  como aquellas de mi  infancia, en especial en  Guadalajara con mis abuelos maternos, en las que recibía regalos del “niño dios” y hacíamos largos recorridos por las calles de la ciudad viendo los nacimientos que montaban en las casas, en ocasiones ocupaban una habitación completa con figuras casi de tamaño natural.

En una ocasión fuimos a casa de una querida amiga MariToña, quien ya no está con nosotros, y que conocimos por nuestros hijos que eran compañeritos de escuela. Ahí entendí el  significado de estos días y conocí de cerca la hermosa tradición de “arrullar al niño”. En esa época que mis hijos eran pequeños y asistíamos a las pastorelas que realizaba Alejandro Aura en Coyoacán; esto me inspiró a organizar posadas en mi casa,  nos  hicimos de un fonograma “Navidad en España” con hermosos villancicos tradicionales, que ponía hasta el cansancio en esta época.  Son mis navidades luminosas que recuerdo. En la actualidad  mi esposa y yo seguimos poniendo un pequeño nacimiento en la entrada y escuchamos villancicos.

 

¿que festejamos en Navidad?


Esta noche es Noche Buena Mañana Navidad…

Cantar la letanía en la  última posada y a la medianoche “arrullar al niño” hermosa tradición mexicana que todavía se conserva en algunas familias.. un momento de comunión con nosotros mismos y los demás… poner a Jesús nacido en el pesebre, los niños a buscar el regalo que les trajo el “niño Dios” y a gozar el momento de abrir el paquete y mostrar su contenido…

Bienaventurados quienes tenemos la dicha de compartir con los nuestros.

Un super cuento


Ayer  estuvimos haciendo “el super” mi esposa,  mi hijo y yo. Ahí después de un cierto tiempo de ver diferentes artículos y recorrer algunos aparadores, ví a una anciana de rostro amable sentada en una banquita de madera , quien ocupaba un extremo y a lo largo del resto de la banca había colocado su “carrito”; le pedí permiso de sentarme y ella con gustó accedió, moví el carrito y me senté. Hacia tiempo que no iba por que mi hijo se estaba encargando de la tarea de “hacer la despensa” con una estricta “política” de control presupuestal. Empecé a platicar con la linda anciana e irremrediablemente caímos en el tema de los achaques de la edad, le comenté que a su lado era un chamaco, pero que era diabético y tenía diversos problemas entre otros dolores articulares. Llegó una señora de unos 50 años, pero no supe si era su hija. Nos despedimos y nos deseamos feliz navidad.

Seguí observando a las personas, el rostro de cada uno dice mucho acerca de la historia de su vida. Casi todos con los rostros tensos, apurados por aprovisionarse. Se paró enfrente de mí una mujer joven, apurada con su móvil y gesticulando, no supe si escribía un largo mensaje o jugaba, de vez en cuando se arreglaba, estaba vestida de un modo cuidadosamente descuidado y se veía preocupada, se fue seguí viendo más gente. Después empece a deambular de nuevo encontré a mi esposa y mi hijo, tomé el carrito fuimos a terminar “la despensa” y nos fuimos con los carritos repletos a las cajas registradoras, los dejé ya que no puedo estar mucho tiempo parado; me dirigí al puesto de comida rápida y ahí compartí la mesa, que habitualmente ocupo, al lado de un anciano: Pero esta es otra historia que narraré más adelante.