Archivos en la Categoría: Cuentos y relatos

Brevísimo 1001: el manto de la sabiduría


Me llamo  Xoreb Phi, nombre que me dió mi maestro en la ceremonia de iniciación y dijo “sal, es hora de regresar a la aldea”. Después de esto empezó realmente mi búsqueda de la sabiduría. Un día en la tienda de un anticuario ví una pintura, que me abrió la mente en forma definitiva. Era un recinto mitad luminoso, mitad en la penumbra. Del lado luminoso se encontraba un anciano pensativo, al lado de una ventana y bajo la misma tenía su vetusto  escritorio. En la penumbra estaba un sirviente, a lado del  hogar que calentaba el recinto, y cocinando en un caldero. El lado luminoso y la penumbra estaban separados por una escalera de caracol, que le daba al conjunto un aspecto misterioso a  ese recinto.  En ese momento tuve un atisbo de la sabiduría y me despojé del manto que se me había sido dado por mi sinceridad y devoción. Supe entonces que el verdadero manto es invisible y no lleva costuras.


Pueden buscar en esta micropedia una nota sobre el libro “El hombre y sus símbolos” de Carl Gustav Jung


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Visitando al tío Chon


Ayer me compartió mi amiga Inés una experiencia personal y familiar en un relato, que escribió al vuelo, y me autorizó a publicarlo. En el mismo narra sus experiencias al visitar a sus tíos en el penal del  Topo Chico tristemente célebre en la actualidad, parecido al de la leyenda urbana del  Palacio negro de Lecumberri que conocí  en mis visitas a Don Giorgio en los sesentas. Son testimonios y experencias, muchas veces dolorosas que no quiere ser recordadas y menos hacerlas públicas, sin embargo comparto con mi amiga que son vivencias para que se conozcan y muestren una parte de la época que nos ha tocado vivir. A continuación dejo fragmentos a reserva de ponerlo a disposición el relato completo a quienes lo soliciten  dejando un mensaje en este blog.

“No sabia que a la antigua cárcel de Lecumberri le llamaran el palacio negro. Y tampoco que hora esta ahí el archivo de la nación. Hoy leyendo un blog de un buen amigo Jorge Blásquez, sobre dicho penal, apenas comencé en el primer renglón y se agolparon en mi los recuerdos de los años setentas. Tendría yo unos ocho o nueve años.  Era la primera vez que pisaba un penal, era el penal del Topo Chico. Mis padres se salieron del campo por la sequía, y vinieron a la ciudad, Monterrey para pasar ese tiempo, mientras llovía de nuevo y regresar a sembrar. Nos quedábamos en unas casitas de vecindario con techos de cartón…” Mi hermana, mayor que yo nueve años, trabajaba de sirvienta en una casa de la colonia del valle. Salía los domingos. Por aquel entonces, dos de mis tíos, también del campo, establecidos en la ciudad, estaban ambos en prisión, en ese penal del Topo. Mi tío Gabriel, hermano de mi mama, y mi tío Chon hermano de mi papa, que por cierto, nunca supe porque me apodaba Camila. Los llevaron al bote en distintos tiempos y circunstancias y por la misma razón. Narcomenudeo, del rancho a la ciudad. Mi mama no iba nunca a ver a su hermano, ella sufría ya con saberlo encerrado, mi papa tampoco, era muy frío y distante con sus hermanos. Así que mi hermanita siempre después de salir de su trabajo, y llegar al cuartito donde nos quedábamos una familia de cinco chiquillos, y mis papas, tomaba algunas cosas que mi mama preparaba desde temprano para llevarlas a la cárcel…”

Viaje al país de los Houyhnhnms


Parte IV: Viaje al país de los Houyhnhnms

Septiembre 7, 1710 – Julio 2, 1715

A pesar de su intención de quedarse en su hogar, Gulliver vuelve a la mar como el capitán de un mercante de 35 toneladas ya que se aburre como cirujano. En este viaje se ve forzado a encontrar a nueva tripulación quién cree vuelve contra él al resto de la tripulación. Sus piratas se amotinan y después de mantenerlo contra su voluntad, deciden dejarlo en el primer pedazo de tierra que ven y continuar como piratas. Es abandonado en un bote salvavidas y llega primero ante una raza de lo que parecen horribles criatura s deformes a las que concibe una antipatía violenta.

Pronto conoce a un caballo y se da cuenta de que estos animales – en su lenguaje Houyhnhnms , que quiere decir de naturaleza perfecta – son los gobernantes y las deformes criaturas llamadas  yahoos son seres humanos salvajes.Gulliver se convierte en miembro de la compañía de los caballos y llega tanto a emular como a admirar a los Houyhnhnms y su estilo de vida, rechazando a los humanos como seres dotados de una apariencia de razón que sólo utilizan para exacerbar los vicios que la Naturaleza les dio. Sin embargo, una asamblea de los Houyhnhnms resuelve que Gulliver, un yahoo con algo de razón, es un peligro para su civilización y es expulsado. Es rescatado, contra su voluntad, por unos portugueses, y se sorprende al ver que el capitán Pedro Mendez, al cual llama un yahoo, es una persona generosa. Vuelve a su hogar en Inglaterra. Sin embargo, es incapaz de reconciliarse con la vida entre los humanos y se convierte en un remitaño, evitando en lo posible a su familia y su esposa, para pasar varias horas al día hablando con los caballos en sus establos.

Tomado de la wikipedia

—–>  http://es.wikipedia.org/wiki/Los_viajes_de_Gulliver

Delfín-gato


Anoche dormí poco, me desperté después de haber dormido alrededor de dos horas, sintiendo mucho frío en los píes, me puse otro par de calcetines, me volví a acostar y la cabo   de una hora me da un dolor en el músculo al lado de la espinilla, precursor de una contratactura, me levanto y me mantengo parado para controlar esto, así estoy hasta que diminuye, me siento y me doy un masaje. Me vuelvo acostar y no puedo conciliar el sueño y empiezo a dormitar a la manera de un gato-delfín, volteando de un lado a otro relajado sin ansiedad respirando en forma natural.

Empieza el flujo de ideas y así estoy durante casi dos horas y decido levantarme, enciendo mi laptop y reviso los comentarios de los foros. Después de contestar algunos de los más interesantes, reviso el correo y me encuentro dos notas escritas en Diciembre, las subo al blog, hago mi último comentario en un foro y a las cinco bajo al estudio a sentarme. A los veinte minutos me estoy cayendo de sueño y me voy a la cama finalmente me duermo y me despierta a desayunar mi esposa. Tenemos una larga conversación de sobremesa y le platico:

Dormí a manera de un delfín-gato  con un ojo semiabierto y el otro cerrado. Ambas especies están en constante estado de alerta, en especial el delfín no se duerme totalmente, sube a la superficie y se pone de lado. El lado hacia arriba se “duerme” y cierra el ojo, con el lado hacia abajo está alerta para no ser sorprendido por algún depredador, si el delfín durmiera totalmente como nosotros se hundiría sin poder respirar y moriría: Los gatos como sabemos se relajan y descansan, pero están alerta. Así dormí durante varias horas como delfín-gato.

Los profes somos prole


La vocación y pasión por educar de muchos profes de ayer y del presente está caracterizada por llevar una vida modesta, la llamada “dorada medianía” que ha sido el modo de vida de grandes pensadores a lo largo de la historia de Hispanoamérica. No hablo de los sindicatos de “maestros”, sino de aquellos que en forma bondadosa entregan el conocimiento adquirido a lo largo de sus vidas. El profe no sólo se informa sino que construye conocimiento para trasmitirlo, son horas de trabajo únicamente para tener la satisfacción de trasmitir ideas del pensamiento humano

El profe no es chambista que tiene dos o más plazas para tener un “status” o el académico preocupado por obtener títulos y puntos para hacerse merecedor de los estímulos para la docencia (tortibonos). El profe solo en su lugar de trabajo constante: estudia, investiga y crea esquemas que permitan la adquisición de conocimiento y proporcionen al estudiante experiencias de aprendizaje en el aula, los corredores y en la calle. El  profe conversa, le gustan las charlas interminables con un buen  café de por medio y cuestiona ante la menor provocación,

El profe es ese bicho raro, de vestimenta extraña, en algunos casos una especie de erizo incomprendido que únicamente ofrece su modesta belleza, Son los pobresores, incluso los parias de la academia, los que hacen el “trabajo sucio” de las horas frente al pizarrón y que día con día forman nuevas generaciones.

El día de hoy quiero hacer este homenaje a los profes que me formaron y me hicieron un ser humano mejor.

Un super cuento


Ayer  estuvimos haciendo “el super” mi esposa,  mi hijo y yo. Ahí después de un cierto tiempo de ver diferentes artículos y recorrer algunos aparadores, ví a una anciana de rostro amable sentada en una banquita de madera , quien ocupaba un extremo y a lo largo del resto de la banca había colocado su “carrito”; le pedí permiso de sentarme y ella con gustó accedió, moví el carrito y me senté. Hacia tiempo que no iba por que mi hijo se estaba encargando de la tarea de “hacer la despensa” con una estricta “política” de control presupuestal. Empecé a platicar con la linda anciana e irremrediablemente caímos en el tema de los achaques de la edad, le comenté que a su lado era un chamaco, pero que era diabético y tenía diversos problemas entre otros dolores articulares. Llegó una señora de unos 50 años, pero no supe si era su hija. Nos despedimos y nos deseamos feliz navidad.

Seguí observando a las personas, el rostro de cada uno dice mucho acerca de la historia de su vida. Casi todos con los rostros tensos, apurados por aprovisionarse. Se paró enfrente de mí una mujer joven, apurada con su móvil y gesticulando, no supe si escribía un largo mensaje o jugaba, de vez en cuando se arreglaba, estaba vestida de un modo cuidadosamente descuidado y se veía preocupada, se fue seguí viendo más gente. Después empece a deambular de nuevo encontré a mi esposa y mi hijo, tomé el carrito fuimos a terminar “la despensa” y nos fuimos con los carritos repletos a las cajas registradoras, los dejé ya que no puedo estar mucho tiempo parado; me dirigí al puesto de comida rápida y ahí compartí la mesa, que habitualmente ocupo, al lado de un anciano: Pero esta es otra historia que narraré más adelante.

Los hombres de la Tierra


Quienquiera que fuese el que golpeaba la puerta, no se cansaba de hacerlo.

La señora Ttt abrió la puerta de par en par.

-¿Y bien?

-¡Habla usted inglés! -El hombre, de pie en el umbral, estaba asombrado.

-Hablo lo que hablo -dijo ella.

-¡Un inglés admirable!

El hombre vestía uniforme. Había otros tres con él, excitados, muy sonrientes y muy sucios.

-¿Qué desean?-preguntó la señora Ttt.

-Usted es marciana -El hombre sonrió-. Esta palabra no le es familiar, ciertamente. Es una expresión terrestre -Con un movimiento de cabeza señaló a sus compañeros-. Venimos de la Tierra. Yo soy el capitán Williams. Hemos llegado a Marte no hace más de una hora, y aquí estamos, ¡la Segunda Expedición! Hubo una Primera Expedición, pero ignoramos qué les pasó. En fin, ¡henos aquí! Y el primer habitante de Marte que encontramos ¡es usted!

-¿Marte? -preguntó la mujer arqueando las cejas.

-Quiero decir que usted vive en el cuarto planeta a partir del Sol. ¿No es verdad?

-Elemental -replicó ella secamente, examinándolos de arriba abajo.

-Y nosotros -dijo el capitán señalándose a sí mismo con un pulgar sonrosado- somos de la Tierra. ¿No es así, muchachos?

-¡Así es, capitán! -exclamaron los otros a coro.

-Este es el planeta Tyrr -dijo la mujer-, si quieren llamarlo por su verdadero nombre.



Ray Bradbury cuento: Los hombres de la Tierra

Rikki-tikki-tavi


Esta es la historia de la gran batalla que sostuvo Rikki-tikki-tavi, sin ayuda de nadie, en los cuartos de baño del gran bungalow que había en el acuartelamiento de Segowlee. Darzee, el pájaro tejedor, la ayudó, y Chuchundra, el ratón almizclero, que nunca anda por el centro del suelo, sino junto a las paredes, silenciosamente, fue quien la aconsejó.

Era una mangosta1, parecida a un gato pequeño en la piel y la cola, pero mucho más cercana a una comadreja en la cabeza y las costumbres. Los ojos y la punta de su hocico inquieto eran de color rosa; podía rascarse donde quisiera, con cualquier pata, delantera o trasera, que le apeteciera usar; podía inflar la cola hasta que pareciera un cepillo para limpiar botellas, y el grito de guerra que daba cuando iba correteando por las altas hierbas era:

-¡Rikk-tikk-tikki-tikki-tchk!

Un día, una de las grandes riadas de verano la sacó de la madriguera en que vivía con su padre y su madre, y la arrastró, pataleando y cloqueando, a una zanja al borde de la carretera. En ella flotaba un pequeño manojo de hierba al que se agarró hasta perder el sentido. Cuando se reanimó, estaba tumbada al calor del sol en mitad del sendero de un jardín, rebozada de barro, y un niño pequeño decía:

-Una mangosta muerta. Vamos a enterrarla.

-No -dijo su madre-, vamos a meterla dentro para secarla. Puede que no esté muerta.

La llevaron a la casa, y un hombre grande la cogió entre el índice y el pulgar y dijo que no estaba muerta, sino medio ahogada; con lo cual la envolvieron en algodón, le dieron calor, y ella abrió lo ojos y estornudó.

-Ahora -dijo el hombre grande (era un inglés que se acababa de mudar al bungalow)-, no la asusten, y vamos a ver qué hace.

Asustar a una mangosta es lo más difícil del mundo, porque está llena de curiosidad, desde el hocico hasta la cola. El lema de la familia de las mangostas es: «Corre y entérate», y Rikki-tikki hacía honor a su raza. Miró el algodón, decidió que no era comestible, y se puso a dar vueltas alrededor de la mesa; se sentó alisándose la piel y rascándose, y subió al hombro del niño de un salto.

-No te asustes, Teddy -dijo su padre-. Eso es que quiere hacerse amiga tuya.

Fragmento del cuento de Rudyard Kipling Rikki tikki tavi

Los triunfos de un taxidermista


Se expresaba en los siguientes términos:

-No hubo jamás un hombre que disecara como yo, Bellows, jamás. He disecado elefantes, he disecado polillas, y todo lo que he disecado parecía mejor y más animado que al natural. He disecado seres humanos, principalmente ornitólogos aficionados, aunque también disequé una vez a un negro. No, no hay ninguna ley que lo prohíba. Lo hice con todos los dedos extendidos y lo utilicé como percha para sombreros, pero ese tonto de Homersby tuvo una pelea con él una noche, ya muy tarde, y lo estropeó. Fue antes de que nacieras. Es muy difícil conseguir pieles, si no haría otro.

»Desagradable? No lo creo. A mi entender, la taxidermia es una prometedora tercera alternativa a la inhumación y a la cremación. La gente podría mantener a su lado a los seres queridos. Chucherías de ese tipo distribuidas por la casa harían tan buena compañía como la mayor parte de la gente, y mucho más barata. Se les podría poner mecanismos para que hicieran cosas. Por supuesto habría que barnizarlos, pero no tendrían que brillar más de lo que mucha gente brilla por naturaleza. La cabeza calva del viejo Manningtree… De todos modos, se podría hablar con ellos sin que interrumpieran. Incluso las tías. La taxidermia tiene un gran futuro por delante, ya lo verás. Están también los fósiles…»

Fragmento del cuento de H.G. Wells

Los triunfos de un taxidermista

La leyenda del rey indio


En la antigua India de los dioses, muchos siglos antes del advenimiento de Gotama Buda el excelso, sucedió que los brahmanes ungieron a un nuevo rey. Este joven monarca gozó de la confianza y las enseñanzas de dos sabios varones que le enseñaron a purificarse mediante el ayuno, a someter a la voluntad los impulsos tormentosos de su sangre y a preparar su mente para el entendimiento del Todo y Uno. En efecto, por esta época habían estallado entre los brahmanes ardorosas polémicas sobre los atributos de los dioses, sobre las relaciones de unas divinidades con otras y sobre las de éstas con el Todo y Uno. Algunos pensadores empezaban a negar la existencia de múltiples divinidades, y postulaban que los nombres de éstas no eran más que denominaciones de los aspectos sensibles del Uno invisible. Otros negaban con apasionamiento estas doctrinas y se aferraban a las viejas divinidades, sus nombres y sus imágenes; ellos precisamente no creían que el Todo y Uno fuese un ser concreto, sino sólo un nombre aplicado al conjunto de todas las divinidades. De manera similar, para unos las palabras sagradas de los himnos eran creaciones temporales, y por consiguiente mudables, mientras otros las tenían por primigenias y la única cosa auténticamente inmutable. En estos aspectos del conocimiento de lo sagrado, lo mismo que en los de… se manifestaba el afán de llegar a conocer las verdades últimas, y por eso dudaban y discutían sin descanso de qué fuese el Espíritu mismo, o sólo su nombre, otros rechazaban esta distinción entre el Espíritu y la palabra, considerando que el ser y su imagen eran entidades inseparables. Casi dos mil años más tarde los mejores ingenios de la Edad Media occidental discutirían casi exactamente los mismos puntos. Y aquende como allende hubo pensadores serios y luchadores desinteresados, pero también hubo prebendados desprovistos de espíritu y de caridad a quienes preocupaba únicamente que tales discusiones no redundasen en el desprestigio del culto o del templo, ni que la libertad de pensamiento o de discusión sobre la naturaleza de las divinidades fuese a mermar, por ventura, el poderío ni las rentas de la casta sacerdotal. Lo que ellos querían era seguir viviendo como parásitos del pueblo; cuando el hijo o la vaca de alguno caían enfermos, los sacerdotes se le metían en casa durante semanas y le chupaban toda la hacienda en forma de ofrendas y de sacrificios.

Cuento de Hermann Hesse, texto completo —->La leyenda del rey indio