Archivo diario: febrero 21, 2012

El secreto del Zen


“El secreto del Zen consiste en sentarse, simplemente, sin objeto ni espíritu de provecho, en una postura de gran concentración. Esta manera desinteresada de sentarse se llama zazen.

Za significa sentarse, y Zen meditación, concentración. La enseñanza de la postura, que es la transmisión de la esencia del Zen, tiene lugar en un dojo (lugar en el que se practica la Vía) y es efectuada por un Maestro iniciado tradicionalmente en la línea de los patriarcas y de Buda. La práctica de zazen es muy eficaz para la salud del cuerpo y del espíritu, a los que conduce a su condición normal. El Zen no puede ser encerrado en un concepto ni comprendido por el pensamiento. Requiere ser practicado. Es, esencialmente, una experiencia.

La expresión filosófica del budismo Zen no es un sistema de  pensamiento estrecho y rígido, sino una transmisión de conceptos forjados por una experiencia milenaria y a la vez siempre nueva, la del Despertar. Algunas fórmulas de fuerza, algunas palabras-clave polarizan y ordenan el campo de la experiencia vivida. Las palabras responden, comunican, sin alterar su continuidad, la inatrapable fluidez de la realidad, ayudando a ceñirla. Las palabras iluminan la existencia cotidiana captada en su raíz….”

(Ver T. Deshimaru. La Práctica del Zen. Editorial Kairós; Barcelona, 1979.)

“El Maestro no dispensa su enseñanza solamente a través de conferencias. Regularmente procede a un intercambio de preguntas y respuestas con sus discípulos. El ambiente de un mondo (mon: pregunta; do: respuesta) es a la vez jovial y profundo, libre y grave. La respuesta del Maestro a la persona que pregunta va siempre más allá de la razón de la pregunta misma y a veces toma una forma enigmática y desconcertante a simple vista…”

Tomado de  Preguntas a un maestro Zen. Taisen Deshimaru. Ed Kairós 1981. Lo iré comentando en diferentes notas.

Este libro me lo regalaron en la nochebuena del año pasado y me parece que refleja mucho de lo que el Zen, sin embargo, como lo dice el texto, lo escrito no es del todo comprensible si  no ha habido una práctica sincera, el zazen requiere de una una gran fuerza de voluntad, no es cuestión de un taller, retiro  o curso después del cual “uno se siente muy bien”, requiere de un esfuerzo  por un tiempo prolongado.

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Kokuan


El kokuan es una serie de diez imágenes del budismo zen que muestra nuestro proceso de individuación en búsqueda de nuestro sí-mismo como lo expresa Carl Gustav Jung. Cada una delas imágenes van acompañadas de un verso y un comentario aquí dejo los dos primeros fragmentos. Si desean la serie completa dejen un comentario en el blog.

1. La Búsqueda el Toro.

Recorro interminablemente los pastos de este mundo en busca del toro.

Atravieso innumerables ríos, perdido en impenetrables perfiles de distantes montañas.

 Fallece mi fortaleza y se agota mi vitalidad, no encuentro el toro.

 En la noche sólo oigo el chirriar de las cigarras a través del bosque.

Comentario:

El toro nunca se ha perdido. ¿ Qué necesidad hay de buscar?

Sólo a causa de la separación de mi verdadera naturaleza, fracaso en encontrarlo.

En la turbación de mis sentidos pierdo incluso mi camino.

Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco el verdadero sendero que me lleve a mi casa.

Me enzarzo entre la concupiscencia y el temor, la bondad y la maldad.

2. Descubrir sus Huellas.

!Junto a la rivera bajo unos árboles, descubro huellas!

Incluso sobre el fragante pasto veo sus pisadas.

Están en lo profundo de las montañas remotas.

Este rastro no puede ocultarse a ninguna nariz que apunte al cielo.

Comentario:

El toro nunca se ha perdido. ¿ Qué necesidad hay de buscar?

Sólo a causa de la separación de mi verdadera naturaleza, fracaso en encontrarlo.

En la turbación de mis sentidos pierdo incluso mi camino.

Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco el verdadero sendero que me lleve a mi casa.

Me enzarzo entre la concupiscencia y el temor, la bondad y la maldad.

Una reflexión en el camino


Como comenté en una nota anterior tengo un año de haber regresado a la red y veo que muchas cosas han cambiado en los últimos cinco años. Unas para bien, como la disponibilidad de herramientas que nos ayudan a expresarnos en forma más amplia y prácticamente sin restricciones; otras no tan buenas como por ejemplo la tendencia de la gente a aislarse en círculos de amigos y sin mayor  interés en participar en foros o grupos de discusión, aparentemente hay un resistencia a someter las opiniones al escrutinio público, incluso se dan reacciones violentas ante cualquier comentario que se les haga.

Mi nota sobre mi año en la red levantó reacciones,  que incluso me valieron ser
 agredido  tanto en algunos foros donde participo y en este blog, la intolerancia campea en la red y un nuevo tipo de ideólogos obsesionados  han surgido, que buscan alinear a la gente hacia alguna creencia o tendencia de moda; abundan los consejos de autoayuda, muchos de ellos copiados de publicaciones  en la red, el poner videos en youtube para decir esto es “la neta” o profesar alguna idea ajena, fanáticos furibundos en contra de ciertos partidos políticos o contra grupos como la masonería son usuales.

Ahora la red está teñida de matices y  expresiones violentas  que poco contribuyen a una desarrollar un mejor nivel de comunicación entre quienes concurrimos a estos espacios. No se entiende que la libertad de expresión también conlleva una resposabilidad y que hacerlo en la red, bajo un pseudónimo no justifica la falta de compromiso social que se observa en ese tipo de “posteo”. Es una lástima que el potencial de la red sea desperdiciado en forma como se hace.