Archivo diario: febrero 10, 2012

Una teoría totalizadora


En la historia del pensamiento humano se han dado diferentes aproximaciones tratando de explicar el Universo en el que vivimos. Todas ellas desde aquella que nos decía que Atlas sostenían a la Tierra sobre sus hombros hasta la fantástica Teoría-M entre la comunidad de científicos que busca esa visión totalizadora del Cosmos.

En su libro “El Universo es un cáscara de nuez” Stephen Hawkings en el captítulo 7: Los nuevos Universos membrana nos da un atisbo del futuro posible de las investigación de la física contemporanea la Teoría M introducida por Edward Mitten amdiados de los años 1990, y que tiene como antecedentes: la teoría de cuerdas y  la teoría de las p-branas elaborada después de 1985  entre  Paul Townsend y el mismo Hawkings. Lo conceptos que se manejan son abstractos y son modelos teóricos, que no tienen datos experimentales que los respalden que requerirían de gigantescas energías para obtener información de esa supuesta estructura fina  del Universo.

Puede ser que esta Teoría sea una candidata a resolver la pregunta de todos los tiempos, expresada por Hawkings de esta manera  “¿culminaremos nuestra búsqueda de una teoría unificada completa que gobierne el universo y todo lo que se conoce?. No es fácil responderla y la Teoría-M es una propuesta audaz que ha despertado gran polémica en la comunidad científica, con un escepticismo creciente (notablemente Peter Woit y Lee Smolin) arguyen “que los teóricos de las cuerdas han sobrestimado muchas de las fortalezas de la teoría, mientras que han subestimado sus debilidades”

¿Qué significa la M?

De acuerdo con su creador, Ed Witten, como se acotó en el documental de la PBS basado en el libro de Brian Greene “El universo elegante“, la “M” en la teoría-M “significa magiamisterio o membrana (este último término por el que originalmente nació la M) de acuerdo con el gusto de cada cual.” También añadió: “Algunos cínicos han sugerido ocasionalmente que M también significa murky (cenagoso), puesto que el nivel de comprensión de la teoría es en realidad primitivo.” Entonces, humorísticamente, añadió: “¡Puede que no debiera habérselo dicho!”

¿qué es la actitud zen?


Hace unos días en broma alguien puso un cartel, en el que se mostraba a uan imagen de una persona “meditando” y levitando, en el mismo aparecían citas que más o menos se referían a un estado apacible y de amor entre la gente.

Desde luego que la práctica del zazen, disciplina básica del Zen,  poco tiene que ver  con encontrar un estado apacible, en el principio es duro y después también. Al empezar a practicar el dolor de las articulaciones y de los músculos es intenso, después de una sesión de dos horas uno sale adolorido, pero poco a a poco se va experimentando un estado más relajado, esto tarda dependiendo de la sinceridad y dedicación con que se emprenda la tarea. De acuerdo a las enseñanas de mi Maestro Ello Takata debemos sólo sentarnos sin ningún propósito, no debe buscarse logro alguno. Obviamente para un principiante y asiduo lector sobre Zen esto parece raro, ya que según muchos libros se busca “la iluminación” a través del koan y el satori.

Bueno, el Maestro era parco, rudo y directo como Roshi de la escuela Rinzai, y al hacerle preguntas del tipo ¿que es la iluminación? uno podía esperar una respuesta áspera o sólo un gesto, así que era mejor sólo escucharlo y sólo responder a sus preguntas que no eran frecuentes. Así el  zen-do en el que inicié mi práctica en 1981 en el Zen A.C. poco tiene que ver con estados mentales apacibles y el “peace and love”. Es una disciplina “simple, pero difícil”,  dura y que dura toda la vida: es el camino del Zen.

Entonces si no sirve para todo lo que dicen los libros ¿¡para qué hacerlo? me han preguntando algunas veces, puedo decir que es una manera de entrenar la mente para estar en un estado de alerta: concentrado, respirando en forma natural, en un estado ni tenso, ni relajado, como si fuéramos un gato esperando. Nos volcamos hacia nuestro interior y tratamos de responder a la pregunta: ¿quién soy?. Desde luego que nuestra actitud y modales cambian y poco a poco se aprende a vivir cada instante: es el momento de nuestra segunda inocencia, más allá de racionalizaciones, palabras  y esquemas que nos atan.