Archivo diario: enero 21, 2012

¿estamos comiendo bien?


Es un curso que nos permite analizar todo lo que comemos y responder a esa pregunta; posteriormente se proponen algunas medidas para modificar nuestros hábitos alimenticios, sin menoscabo de nuestros más delicados placeres; además en este curso se abre un abanico muy amplio de platillos para diferentes gustos y posibilidades económicas, Como un gran cocinero diría por allí : “ Con lo que tengo, puedo llegar a hacer una comida completa, sana y sabrosa ”.

El curso es una invitación para llegar a comprender que la dieta es el conjunto de alimentos y platillos que deben consumirse diariamente, procurando que sea completa, variada, suficiente y equilibrada, reconociendo el valor nutritivo de los alimentos mexicanos.

En la aparición de muchos padecimientos, la dieta juega un papel importante y al modificarla, podemos evitar muchas enfermedades. Una cosa es segura : Es posible hacerlo y tenemos mucho que ganar. ¿ Por qué no tomar la decisión en nuestras manos ?

En un primer nivel se resuelven problemas dietéticos personales y cada quien ganará un mayor grado de salud, pero el problema de la desnutrición es nacional, con serias consecuencias económicas.  Si agarramos al toro por los cuernos, trabajando desde pequeñas células o grupos de participación, podría disminuirse el índice de desnutrición y enfermedades; así la población, bien alimentada y sana, sería más productiva y otro país tendríamos. Como dijo Rius : “ La panza es primero ”. 

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Trabajo, honestidad y transparencia, sensibilidad


El día de hoy acudí a una reunión en mi colonia para conocer a la joven legisladora que representa el distrito electoral al que pertenezco. Su mensaje tuvo como eje tres aspectos: “Trabajo, honestidad y transparencia, sensibilidad”. Percibí que le salía del corazón, realmente impresionante su personalidad.

Ojalá tuviéramos más pólitic@s de este calibre que reunieran un perfil  con estas características que no nos hicieran promesas, que fueran sensibles a nuestras necesidades como ciudadanos, que no nos ofrecieran sueños imposibles, que tan sólo propusieran soluciones viables para darnos una mejor calidad de vida, y oportunidades a nuestros jóvenes, que hablaran con honestidad y nos mostraran resultados en forma transparente, que dieran la cara a su comunidad y estrecharan las manos de la gente, con rostro amable y sincero.

Si esto fuera así México cambiaría,

todavía hay tiempo,

no perdamos la esperanza.